“El silencio ante la mentira y medias verdades, puede depáranos duros castigos”
A nivel internacional, cuando se habla de Venezuela, es común escuchar sobre el supuesto del golpe de estado de abril de 2002. Y digo supuesto, porque aunque con estos hechos se victimiza al régimen de Hugo Chávez, la verdad absoluta es que nadie puede decir concluyentemente lo que ocurrió. Incluso existe una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia venezolano determinó que, no hubo golpe de estado, sino un vacío de poder. Y a pesar que, la confirmación de la tesis del golpe beneficiaria grandemente al estado venezolano, paradójicamente el mismo, ha negado varias veces la posibilidad de realizar una investigación.
Naturalmente, desde un principio el tema fue muy polémico y dividía a la opinión pública venezolana, así que para bajar las tensiones entre los ciudadanos, los voceros de la escuálida oposición venezolana, equivocadamente optaron por evitar confrontaciones “innecesarias” sobre este tema. Sin embargo, la cuestión ha llegado a límites intolerable. La falta de una postura opositora coherente frente a la tesis del “golpe”, ha ocasionado que se etiquete injustamente a todos los opositores venezolanos como golpistas. Tal y como decía Goebbels, el jefe de la propaganda nazi, “tanto se repite una mentira que termina volviéndose una verdad”.
Venezuela es un terrible ejemplo, de lo que puede pasar cuando se calla para evitar discusiones estériles. Durante más 5 años, el estado venezolano se ha difundido irresponsablemente la tesis del supuesto golpe, y sirviéndose del vocerío de la internacional socialista ha logrado establecer una matriz de opinión según la cual: “el 11 de abril de 2002, el gobierno de Chávez fue victima de un golpe de estado”.
Hoy más que nunca, las pruebas y testimonios apuntan a que no hubo golpe de estado. Incluso, el propio presidente Chávez varias veces se ha jactado de decir que “el mismo desencadeno intencionalmente los hechos de abril del 2002”, según su testimonio, “para limpiar a su entorno político y al ejército venezolano”. Una afirmación que ha dejando la impresión publica, de que si hubo algún golpe de estado lo dieron los seguidores del chavismo.
A pesar de la importancia de estos nebulosos eventos, después de cinco años el gobierno niega que se investigue lo que paso. Sin embargo, hoy día son muchos los presos, perseguidos y exiliados, acusados o castigados por este delito no probado. Y el colmo de toda esta persecución sin sentido, ha sido el cierre de la mayor y mas antigua televisora venezolana, el canal RCTV, por supuestamente haber apoyado el supuesto golpe contra el comandante Chávez.
Cansados del silencio de muchos, de persecuciones sin sentido, y muy especialmente por respeto a nuestros presos políticos, preparamos para la opinión publica estos artículos, cuya única intención es refrescar la memoria sobre hechos. No es posible que se condene sin pruebas a un pueblo, solo porque el régimen de Chávez los acuse de ser “agentes de la CIA que dieron un golpe de estado”. Recordemos, reflexionemos e instemos al régimen a investigar y demostrar la verdad que oculta.
El 11 de abril de 2002
El país que vivió aquellos acontecimientos recuerda claramente como, un el 10 de abril de 2002, el presidente Chávez indignó a propios y extraños al humillar en cadena nacional de radio y televisión, a los trabajadores de la estatal petrolera venezolana (PDVSA)… Aun lo recuerdo… “Señor, fulano de tal”, gritaba mientras veía a la cámara de televisión, ¡ESTA UD DESPEDIDO!, ¡FUERA!, y al fondo se escuchaban las risas y aplausos de sus excitados seguidores.
Luego de la grotesca escena, las divisiones en torno a Chávez parecieron desaparecer. Aquel espectáculo “teatral” del presidente, no había sido un montaje de la CIA para manchar su imagen y mostrarlo como autócrata, el pueblo había visto con sus propios ojos, que el presidente se le había subido el poder a la cabeza.
La indignación general fue tal, que en menos de 24 horas, la mañana del 11 de abril de 2002, los habitantes de Caracas habían organizado, lo que quizás fue la mayor marcha de la historia latinoamericana (incluso mayor que la marcha del millón de hombres de Luther King). El país marchó por las calles de Caracas hacia el palacio de gobierno y ante el temor que los manifestantes llegaran a la sede, Chávez mando a sus seguidores a defender la revolución.
Aquella mañana, ministros y oficiales del gobierno nacional, se quejaban por la intención del presidente de enfrentar a los manifestantes con grupos de choque llamados círculos bolivarianos. A pesar de esas quejas, Chávez y sus políticos más fieles agruparon a un cinturón humano, que junto a la guardia presidencial, ejército y policía metropolitana, debían detener la gigantesca manifestación, a como diera lugar.
Pese a las advertencias, y en vez de soportar la crítica como un demócrata, Chávez ordeno a los cuerpos de seguridad arremeter contra los marchantes. Pero la gravedad del asusto, no fue esto, sino que al resguardo de los cuerpos de seguridad, los círculos bolivarianos atacaron a pacíficos manifestantes con armas de fuego. Cuando el país presencio hasta por el canal del estado, como venezolanos argumentando una defender una revolución socialista, disparaban contra manifestantes desarmados, el caos y la vergüenza fue general se hicieron inevitables.
Y mientras esto ocurría Chávez, ocultaba las imágenes de la tragedia transmitiendo un discurso de disfunción obligatoria, por todas las televisoras y radios del país cadena nacional. Cuando la masacre se hizo escandalosa los medios dividieron las imágenes de televisión para mostrar lo que ocurría con el pueblo. La jugada de Chávez estaba descubierta, la acción de sus grupos armados fue presenciada por todo el país.
El resto, es historia. La locura presidencial, lógicamente (como en cualquier país civilizado) obligó al alto mando militar ha recordarle que “el derecho a la vida de los venezolanos estaba por encima de sus poderes presidenciales”, y siguiendo el deber ser de todo militar de defender al pueblo, le solicitaron la renuncia al cargo por la grave falta abuso de autoridad. Aquel día, las palabras del comandante del ejercito reflejarían la tragedia del hecho: “Señor presidente, hasta hoy le fui fiel, lo que UD a hecho no tiene perdón de Dios. Si tiene UD un poco de respeto por este pueblo, renuncie”.
Y Chávez renuncio. Al final de la tarde de aquel fatidico dia, el maximo lider de las fuerzas armada, el general en jefe Lucas Rincon Romero, informaba al pais que el presidente habia renunciado. Renuncio y pidió dos millones de dólares para irse a vivir a Cuba. Pero un hombre responsable de múltiples asesinatos (crímenes de lesa humanidad en su caso) no podía dejarse libre. Fue encarcelado para ser juzgado, mientras se solicitaba al congreso nacional que asumiera temporalmente la presidencia del país. Pero nadie quería asumir responsabilidades. El vicepresidente de la republica, emprendió la fuga, el presidente del congreso desapareció, y entonces una junta militar ante el vacío de poderes entrego el poder al líder de los manifestantes.
Chávez pese a los atropellos, causaba lastima esta entre sus detractores. Y la manera en que se lleno el vacío de poder que reinaba en el país, rápidamente fue señalado por los simpatizantes de Chávez, como golpe de estado. El alto mando militar, no quiso asumir la responsabilidad de que les acusaran de golpistas, y dos días después con la ante la reaparición del vicepresidente de la republica le solicitaron que se encargara de la situación. El vicepresidente inmediatamente ordeno el arresto del alto mando militar, ordeno el supuesto rescate de Chávez.
No hubo concentraciones callejeras, el pueblo de Caracas simplemente aprovecho las circunstancias para dedicarse al saqueo. Y para el 13 de abril un reducido grupo de seguidores de Chávez, lo recibía en el palacio de Miraflores. Chávez había vuelto de su arresto, por decisión de los militares que lo custodiaban, pero en su delirio comunistoide “había sido rescatado por el pueblo y el ejército revolucionario”.
Pero los documentos históricos no perdonan… Para el momento de los hechos, ya eran tiempos de vídeo tecnología, de manera que aunque el régimen de Chávez se ha propuesto tapar la verdad, los registros fílmicos están allí. Y aunque, no hubo comisión de la verdad y el estado se niegue investigar, toda Venezuela conoce los hechos y la historia espera por justicia.
Este caso es emblemático, pero no es único. Lo mismo ocurre con el supuesto paro golpista y sabotaje petrolero que enfrento el glorioso Chávez. Pero eso se los contare en otra oportunidad.
continuara...
sábado, 2 de junio de 2007
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